Superar los 90 no está fácil!!!

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Foto de Wilmer Araque

Por: araquewilmerww

La sociedad de hoy día, definitivamente es muy diferente a la del Siglo pasado, por lo que llegar a cumplir 90 años o más se ha vuelto todo un reto.

Tal es el caso de una doñita llamada Olga María Daza de Giménez, una abuela muy dulce a quien Dios le ha permitido disfrutar de una larga vida, y es que éste pasado 05 de agosto pudo celebrar su cumpleaños número 96 en unión de sus 15 hijos que le sobreviven, montones de nietos, bisnietos y hasta tataranietos, los cuales no están cuantificados porque para ellos “la familia no es un número, es la familia” según comentó una de sus hijas en la conversa tan amena que tuvimos.

Olga María nace en Quíbor el 05 de agosto de 1922, por los lados del caserío El Molino en un lugar conocido como “Cerro Carota”, porque el cultivo de las famosas Caraotas de Año fue y ha seguido siendo muy prolijo. A los 19 años de edad se traslada con la familia al Pajuí un lugar muy cerca del caserío El Eneal al noreste de nuestro Estado Lara.

Cuando se la llevaron, Eloy Giménez, quien fue su esposo por más de 50 años, era un mozo nacido en el mismo caserío El Molino, quien no dudó en recorrer el mismo camino tras su doncella para desposarla y formar la nueva familia Giménez – Daza.

En ésta Venezuela rural se desarrolló la familia, ella cuidaba a los hijos, los enviaba a la escuela, criaba sus gallinas e inculcaba principios y valores, aunque nunca aprendió a leer ni escribir.

El padre siempre estuvo dedicado a las labores del campo, al comercio porque montó una de las primeras bodegas del pueblo y también a la caridad, que hoy llamamos “labor social” porque el hombre armaba sus “cajas” con víveres, alimentos y hasta velas para obsequiarlas a las familias que vivían campo adentro, cuyos recursos económicos eran tan escasos que había que ayudarlos.

Sin embargo, y a pesar de tantas ocupaciones Don Eloy jamás dejó a un lado la crianza y formación de los muchachos, ya que entre ambos los guiaban de la mejor forma, nunca fueron azotados por una correa u otro método de castigo; comenta Doña Olga que “jamás les pegamos sólo hablábamos con ellos y les poníamos las cosas claras, les dábamos muchos consejos”.

Al tocar el tema de cómo vivimos en la actualidad nuestra entrevistada, quien está muy lúcida y clara con lo que está pasando en la sociedad, se aferra a la fe. Anhela que todo cambie pronto, confía en su Divina Pastora y le pide mucho por la salud de sus hijos.

Historias como éstas pueden parecer muy sencillas y hasta pasar desapercibidas, pero cuando analizamos el contexto nos damos cuenta, entre otras cosas, que no hace falta mucha educación formal para ser unos excelentes ciudadanos, sino manejar adecuadamente los principios y valores y, que la sensibilidad social no tiene que estar decretada para que la podamos ejercer.

Autor: Wilmer Araque

Tw: @waraque1

IG: @araquewilmerww

Fuentes consultadas:

Entrevista personal concedida por la Señora Olga Daza el 05 de agosto en el seno de su hogar ubicado en la Av. Principal de El Eneal. Nuestro agradecimiento a sus hijos Daniel y Celsa Giménez  por  facilitarnos el trabajo.

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