El Ferrocarril Bolívar, caminos de hierro que forjaron el progreso!

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Fotos varias de Internet

Por: araquewilmerww

Seguramente alguna vez te has preguntado ¿Qué había donde hoy se encuentra la Catedral Metropolitana de Barquisimeto?  y prácticamente muy pocas personas podrían responder a ésta interrogante.

Sencillo, nada más y nada menos que la Estación Barquisimeto, una de las 20 estaciones que conformaban el famoso Ferrocarril Bolívar, el cual tenía un recorrido de 232,04 km, que  comprendió –en términos de espacio- los hoy estados Falcón, Carabobo, Yaracuy y Lara.

Por esta misma razón, al frente, cruzando la Av. Venezuela, se encuentra una Plaza llamada Plaza La Estación, de igual manera el conjunto de apartamentos que se encuentran al lado del actual Ministerio de Vivienda y Hábitat.

Según información recabada, en los espacios que ocupa La Catedral, funcionaba el patio de trenes y al frente funcionaba la Estación como tal con “un farol, dos bancas, una destartalada fuente y tres arbustos “,  en ella, además del local administrativo donde se expedían los boletos, había un taller y un depósito.

Pero la historia de nuestro ferrocarril, el primero de América del Sur, comienza en plena época de la Independencia, ya que entre los años 1824 – 1836 / 1870-1890 (1era etapa) arranca el Ferrocarril Tucacas – Aroa, el cual se encargó inicialmente de transportar el cobre que se explotaba en las Minas de Aroa, mejor conocidas como Minas de Cocorote.

El tramo precursor lo instalaron 200 mineros ingleses y más de 1000 criollos en 1835 sembrando rieles -sin locomotoras- de Aroa a Tucacas, apenas cinco años después de la gesta independentista.

En 1873 se otorga un contrato a la empresa inglesa Compañía Limitada New Quebrada para construir una vía férrea de largo alcance. Con esta concesión el Estado otorgaba facilidades como la exención del servicio militar obligatorio a los trabajadores del ferrocarril, el derecho a las maderas y terrenos adyacentes al ingenio, así como tentadoras providencias impositivas.

Cuatro años después la concesión dio sus frutos y en febrero de 1877 el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco inauguraba los primeros 88,66 km de vías férreas que acercaban como nunca antes las minas de cobre de Aroa con el puerto de Tucacas. De ésta manera nacía el Ferrocarril Bolívar y, con él, Venezuela llegaba al mapa de la civilización.

Este tramo, según la investigadora Lisbelia Páez Valladares en su libro El Ferrocarril Bolívar: Infraestructura para la penetración, iniciaba desde las minas hasta El Hacha y de allí hasta Tucacas, cubriendo las estaciones Minas de Aroa – Pueblo Nuevo – La Luz – El Hacha –Yumare – Palmasola – Alambique – Quiebra Vara y Tucacas.

El mismo contemplaba 126 puentes y 8 viaductos, para lo cual fueron puestas en servicio 12 locomotoras que llevaron al mercado internacional el cobre producido por las minas de Aroa, el cual en su mayoría se exportó a Francia, quien lo utilizó para “revestir” la Estatua de la Libertad que en 1885 regalaría a Estados Unidos.

La segunda etapa (1891 – 1950), comienza 67 años después, luego de las intensas luchas fratricidas de la primera mitad del siglo XIX a lo que habría que agregarle también la Guerra Federal. Esto hizo que se retrasara la posibilidad de consolidar un sistema ferroviario de gran escala en el país.

Esta segunda sección del Ferrocarril Bolívar, con  un recorrido superior a 88 km entre el Hacha y Barquisimeto, fue inaugurada por el presidente Raimundo Andueza Palacio el 18 de enero de 1891. Para tal acontecimiento en la Iglesia San Francisco se ofició una misa solemne con un Te Deum cantado por monseñor Críspulo  Uzcátegui, Arzobispo de Caracas. Para la época Barquisimeto contaba con 9.093 habitantes.

El Gobierno de Lara decretó una semana de fiestas con banquetes, actos literarios, instalación de sociedades de estudio y hasta un sarao público y como honra a quienes hicieron posible la construcción de este tramo ferroviario, el presidente Andueza Palacio, decretó el 30 de diciembre de 1890, imponer la Medalla La Paz y el Progreso.

Este tramo, conocido como Ferrocarril Sud-Oeste de Venezuela, estaba integrado por las estaciones Barquisimeto – El Cují – Tacarigua – El Eneal –Duaca – Licua – Limoncito – Caraquitas – Agua Fría – Los Cayures – San José y conectaba con El Hacha. La construcción contemplaba extenderse al Tocuyo, Carora y Trujillo, obras que solo quedaron en proyectos.

En 1908 la vía se alargaba por 176 km, tenía 185 puentes y 20 estaciones. Finalmente el Ferrocarril Bolívar serpentearía por una extensión total de 228,84 kilómetros.

El trayecto entre Duaca y Barquisimeto, fue de muy fácil y económica construcción. La línea recorría extensas y elevadas planicies y únicamente en el Paso de Tacarigua existieron pequeñas ondulaciones.

Los movimiento de tierra que se hicieron fueron insignificante y las obras de arte de pequeñas dimensiones, no así el puente sobre la Quebrada La Ruezga (km 95), que tuvo 22 metros de largo por tres de altura.

Para el momento, el ejecutivo del Estado Lara comisiono al ingeniero Luciano Urdaneta, para el examen técnico del sector. Su memoria descriptiva dice: “Partiendo del Pueblo de Duaca, a la altura de 727 msnm, el ferrocarril desciende dirigiéndose al noroeste hasta el sitio del Cují en el km 76, en la parte norte de la ciudad, donde está situada la estación de Barquisimeto“. En la zona de El Cují, aún se mantiene en pie un puente que los habitantes llaman “puente negro”.

Desde el sitio El Pegón (km 60) hasta el Paso de Tacarigua (km 63) existieron repetidas curvas luego rectas y curvas de regulares dimensiones hasta el km 66, donde continúa una recta de dos kilómetros de longitud, esta zona comprende el espacio que ocupan hoy día los sectores conocidos como Las Playitas – Los Libertadores –  El Pampero – Urb. La Sábila – hasta Shekina.

Las firmas mercantiles más importantes de la capital larense como la Blohm y Womsilder & CO eran casas comerciales de gran prestigio que negociaban sus cosechas, especialmente de café, con algunos productores de Duaca y con ciertos hacendados de Barquisimeto y El Tocuyo para luego transportarlos en el ferrocarril.

A la estación de Barquisimeto solía llegar para ser embarcado en sus vagones no sólo el afamado café sino otros productos menores como naranjas, manzanas, duraznos, uvas, guayabas, membrillos y miel de abejas. En las Estaciones de El Eneal y Duaca no faltaban los embarques de café y caraotas.

El funcionamiento del tendido ferrocarrilero origino un intenso comercio entre Barquisimeto y la zona de Duaca con el litoral de Tucacas extendido hasta Puerto Cabello, Valencia y Caracas llegando incluso a Curazao cuyo complemento fue el servicio proporcionado por el telégrafo.

La historia cuenta que cuando el convoy entraba en los umbrales de Duaca, despertaba la alegría de sus pobladores, se hacían presentes entonces legiones de duaqueños entre quienes no faltaban algunos de ellos portando instrumentos musicales quienes hacían las delicias del viajero al interpretar aires larenses.

Algo parecido ocurría en la bienvenida que se le tributaba al viajero que llegaba a la bucólica estación de Barquisimeto cuyo espectáculo musical resultaba simpático y agradable. Allí hermosas señoras, lindas damitas, acompañadas de alegres caballeros enchalecados, sombrero de pajilla y bastón en mano, acudían habitualmente a la Terminal, atraídos todos por los acordes ya familiares a la caída de la tarde.

El Ferrocarril Bolívar con sus caminos de hierro fue el portador del progreso y el medio de transporte para el comercio internacional. Adelantos tecnológicos se conocieron gracias a estos caminos, lo que vino a sustituir el intercambio comercial a lomo de mulas por escarpados senderos desde tiempos de la colonia al uso de vías más adecuadas que facilitaban el comercio de manera segura y expedita.

El declive y olvido de éste famoso ferrocarril se da a finales de los años 40. La construcción de carreteras que surcaban extensos espacios geográficos acortaron las distancias entre los pueblos, ejemplo de ello fue la edificación de la vía Barquisimeto-Puerto Cabello, cuyo recorrido se realizaba en 163 km, al tiempo que por ferrocarril el tramo era de 191 km.

Adicionalmente, el servicio de transporte de mercancía se hizo esporádico porque había que llenar todos los vagones para que el tren partiera, retrasando así la economía de puerto.

Si bien es cierto que ya no se transportaban, sólo mercancías, los pasajeros también comenzaron a disminuir y en 1947 pasaron en promedio de 406.000 a 53.000, ya que el resto prefirió usar los automóviles, porque entre otras cosas el alto precio de los boletos ponía una barrera infranqueable a los pobres. Los pocos usuarios que podían permitirse viajar en tren provenían de las cercanías de la estación terminal de Barquisimeto.

Autor: Wilmer Araque

Tw: @waraque1

IG: @araquewilmerww

C: wilmera31@gmail.com

Fuentes consultadas:

//viejobarquisimeto.blogspot.com/2012/08/el-tren-en-barquisimeto.html

//correodelara.com/el-ferrocarril-bolivar-es-la-historia-de-los-caminos-de-hierro/

//iamvenezuela.com/2017/04/ruinas-del-antiguo-ferrocarril-bolivar/

//www.yaracuy.net/historias-de-un-ferrocarril-el-hacha-barquisimeto/

Fotos: Varias de internet  – Foto montaje: Wilmer Araque

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